Algunas cosas que dijo Boltanski en su conferencia en Madrid

En la conferencia que dió en la Fundación El Instante, ayer en Madrid, Christian Boltanski dijo varias cosas que me impresionaron y que se han quedado en mi memoria.
La primera es que su arte es efímero como los templos japoneses, que se demuelen y reconstruyen cada veinte años, porque a los japoneses lo que les importa conservar de estos templos milenarios es la esencia, no la materia de la que están hechos, que solo es una representación de dicha esencia.
Del mismo modo actúa él con sus obras que, cuando una exposición termina, los objetos con los que ha sido hecha son destruidos, o reciclados, en su inmensa mayoría.
Igual cuando una obra suya viaja a otro país, en realidad lo que viaja es la idea de la pieza, que es lo que se conserva de ella, y no la pieza en sí porque lo que ve la gente en ese otro país es una recreación de la idea original que ha sido reconstruida en el sitio a donde se supone que ha viajado.
De este modo, según sus palabras, cuando él haya muerto y una obra suya se exponga habrá que firmarla como «Una idea de CB realizada por X» debiendo ponerse ahí el nombre del artista que la lleve a cabo.
 
En relación con esto dijo que él piensa que los museos son el equivalente a las catedrales antiguas, que se construían alrededor de la reliquia de un santo. Se llevaban ahí unos fragmentos del cuerpo del santo, unos huesecitos, y la catedral se hacía para que la gente peregrinara a ver y tocar esos huesecitos. Como consecuencia de esto la ciudad se enriquecía y cobraba fama. Y añadió «Del mismo modo que ha pasado en Bilbao recientemente. Que llevaron ahí unos huesecitos, construyeron a su alrededor una gran catedral y ahora la ciudad es mucho más rica y, además, famosa en el mundo entero».
 
Y para subrayar esta idea añadió, «Los cuadros de Van Gogh, por ejemplo, serían muy fáciles de copiar y que todo el mundo pudiera disfrutar de sus ideas, de su colorido y de su estilo, y hacer museos de Van Gogh en distintas partes del mundo, sin embargo, no es así, eso no vale. Hay que viajar a Amsterdam, hacer colas infinitas para estar apenas unos segundos delante de cada uno de sus cuadros, porque son los que él pintó, creandose con este gesto una equivalencia exacta a las antiguas peregrinaciones a los lugares sagrados».
 
En referencia a los archivos de imágenes antiguas con los que habitualmente trabaja señaló que hoy en día todo es mucho más fácil con internet y los ordenadores, pero que la superpoblación de imágenes, del archivo infinito que ha terminado siendo la red, era también la muerte del archivo.
 
Ya casi al final de su amena charla, habló del método de crear que él como artista había seguido toda su vida. Que este había sido, esencialmente, la constancia. Lo que no quería decir que uno no viera la tele o fuera al cine pero él pensaba que el artista siempre debía de estar alerta, porque de ese reposo o de ese entretenimiento podía surgir la chispa creadora.
 
Y el término que utilizó, que me pareció trementadamente clarificador, fue que el artista NO DEBE DISTRAERSE nunca.
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