Opinión

  • Expo RAMÓN CASAS – La Modernidad Anhelada

    Expo RAMÓN CASAS – La Modernidad Anhelada
    CaixaForum Madrid. Paseo del Prado, Madrid. (Entrada: 4 €)
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    Luis Pita - Expo Ramon Casas - La Modernidad Anhelada
    RAMÓN CASAS ES EL MEJOR PINTOR REALISTA que ha dado España, pero no es reconocido como tal porque cometió el error de nacer en Barcelona y ser símbolo y baluarte de esa burguesía catalana, avanzada y conservadora a la vez, que tanto miedo dió siempre a los castellanos del centralismo.

    La expo es una delicia que uno no se puede perder en ningún caso si no ha disfrutado nunca de la pintura de Casas en directo y, si ya lo ha hecho en alguna de las muchas expos que ha habido de su obra en los últimos treinta años —tanto en Cataluña como en Madrid—, esta es una ocasión única para volver a hacerle la visita de rigor a este viejo y entrañable amigo.
    Aviso que la expo no solo consta de obra de Casas, y eso es un poco sorprendente ya que en ninguna parte se avisa que casi la mitad de la obra de la primera parte de la expo son cuadros de Santiago Rusiñol, gran amigo y colega de Casas, y algunos otros artistas contemporáneos de ambos, como John Singer Sargent.
    Una expo de obligada visita para los amantes de la pintura y el dibujo del s. XIX y lo que fue la modernidad en el arte.

  • Stefan Zweig lo escribó así… (en 1941)

    «En aquél verano de 1936 había estallado la guerra civil española, la cual, vista superficialmente, solo era una disensión interna en el seno de ese bello y trágico país, pero que, en realidad, era una ya una maniobra preparada por las dos potencias ideológicas con vistas a su futuro choque. Había salido yo de Southampton en un barco inglés con la idea de que el vapor evitaría la primera escala, Vigo, para eludir la zona en conflicto. Sin embargo, y para mi sorpresa, entramos en este puerto e incluso se nos permitió a los pasajeros bajar a tierra durante unas horas. Vigo se encontraba entonces en poder de los franquistas y lejos del escenario de la guerra propiamente dicha. No obstante, en aquellas pocas horas pude ver cosas que me dieron motivos justificados para reflexiones abrumadoras. Delante del ayuntamiento, donde ondeaba la bandera de Franco, estaban de pie y formados en fila unos jóvenes, en su mayoría guiados por curas y vestidos con sus ropas campesinas, traídos seguramente de los pueblos vecinos. De momento no comprendí para qué los querían, ¿Eran obreros reclutados para un servicio de urgencia? ¿Eran parados a los que allí les daban de comer? Pero al cabo de un cuarto de hora los vi salir del ayuntamiento completamente transformados. Llevaban uniformes nuevos y relucientes, fusiles y bayonetas; bajo la vigilancia de unos oficiales fueron cargados en automóviles igualmente nuevos y relucientes y salieron como un rayo de la ciudad. Me estremecí. ¿Dónde lo había visto yo antes? ¡Primero en Italia y luego en Alemania! Tanto en un lugar como en otro habían aparecido de repente estos uniformes nuevos e inmaculados, los flamantes automóviles y las ametralladoras. Y una vez más me pregunté: ¿quién proporciona y paga estos uniformes nuevos? ¿Quién organiza a esos pobres jóvenes anémicos? ¿Quién los empuja a luchar contra el porder establecido, contra el parlamento elegido, contra los representantes legítimos de su propio pueblo? Yo sabía que el tesoro público estaba en manos del gobierno legítimo, como también los depósitos de armas. Por consiguiente, esas armas y esos automóviles tenían que haber sido suministrados desde el extranjero y sin duda habían cruzado la frontera desde la vecina Portugal. Pero, ¿quién los había suministrado? ¿Quién los había pagado? Era un poder nuevo que quería el dominio, el mismo poder que actuaba aquí y allá, un poder que amaba la violencia y que consideraba debilidades anticuadas todas las ideas que nosotros profesábamos y por las cuales vivíamos: paz, humanidad, entendimiento mutuo. Eran grupos secretos, escondidos en sus despachos y consorcios, que cínicamente se aprovechaban del idealismo ingenuo de los jóvenes para sus ambiciones de poder y sus negocios. Era una voluntad de imponer la fuerza que, con una técnica nueva y más sutil, quería extender por nuestra infausta Europa la vieja barbarie de la guerra. Una sola impresión óptica, sensorial, siempre causa más impacto en el alma que mil opúsculos y artículos de periódico. Y en el momento en que vi como instigadores ocultos proveían de armas a aquellos muchachos jóvenes e inocentes y los lanzaban contra muchachos también jóvenes e inocentes de su propia patria, tuve el presentimiento de lo que nos esperaba, de lo que amenazaba a Europa. Cuando al cabo de unas horas de parada, el barco desatracó de nuevo, corrí a mi camarote. Me resultaba demasiado doloroso seguir viendo ese hermoso país que había caído víctima de una horrible desolación por culpa de otros; Europa me parecía condenada a muerte por su propia locura, Europa, nuestra santa patria, cuna y partenón de nuestra civilización occidental.»

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    Stefan Zweig. “El mundo de ayer. Memorias de un europeo” (1941) Ed. Acantilado

  • Josef Van Wissem & Jim Jarmusch | He is Hanging by His Shiny Arms…

    Josef Van Wissem & Jim Jarmusch | He is Hanging by His Shiny Arms, His Heart an Open Wound with Love (2012)
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    Escuchar la obra de estos dos creadores me produce la sensación de que lo que nos están diciendo es más de lo que podemos percibir con nuestros limitados sentidos, como si estuvieramos frente a seres iniciados en un culto esotérico, tocados por el destello de los iluminados, conocedores de eso que no tiene relación con el tiempo que vivimos, de aquello que es eterno.

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  • Jozef Van Wissem & Jim Jarmusch | Concerning The Entrance Into Eternity (2012)

    Jozef Van Wissem & Jim Jarmusch | Concerning The Entrance Into Eternity (2012)
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    Una sorpresa: música de laúd y guitarra para el fin de la música

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  • Зеркало | El Espejo | Andrei Tarkovski (1975)

    Ahora en YouTube (película completa con subtítulos en español)

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    Misteriosa, bella y sugerente esta película sobre la infancia y la memoria que, aunque sea compleja y no claramente narrativa (como toda la filmografía del poeta de la cinematografía rusa) también es una pieza delicada e inspiradora. Con unos emotivos minutos de metraje de recuerdo a los niños españoles de la guerra que se hicieron hombres y mujeres en Rusia.

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  • Joep Franssens | Harmony of the Spheres (1994)

    Joep Franssens | Harmony of the Spheres | Ciclo en cinco movimientos para coro y orquesta de cuerda (1994)
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    Una pieza de paz y concentración de este interesante compositor holandés contemporáneo —situado dentro del movimiento europeo llamado “Nueva Espiritualidad”, del que su máximo exponente sería Arvo Part— y que en esta pieza recuerda lejanamente a las piezas de Hildegard von Bingen y a las obras corales del brillante David Lang.
    Una hora de elevación por encima de lo cotidiano.

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  • Inland Empire (2006) | David Lynch

    Ahora en YouTube (película completa con subtítulos en español)

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    Impresionante película en la que David Lynch se homenajea a sí mismo con su lenguaje cinematográfico exacerbado al límite y todas sus fobias expuestas con la claridad de la distorsión. Una coproducción con Polonia, donde Lynch parece haber encontrado la pieza que faltaba a su engranaje. Una joya fílmica, larga y exasperante, sobre saltos espacio-temporales y conejos gigantes.

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  • Conferencia de Christian Boltanski en Madrid, íntegra (24/02/17)

    Hace un mes subí aquí algunos de los pensamientos que extraje de esta interesante conferencia que ahora ya se encuentra on-line, aquí, para disfrute de todos.
    54 minutos de interesantes reflexiones de este artista de la memoria.

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  • Tortoise | TNT (1998)

    Tercer álbum de esta banda de post-rock (!) y su trabajo menos ruidoso, con influencias jazz y groove, que dan como resultado una especie de ambient que se deja escuchar con agrado, solo equiparable en su discografía a su disco «The Catastrophist» (2016), también muy recomendable para quién guste de la música sin estridencias.
    1 hora de música ideal para escuchar caminando con auriculares.

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  • Exposición LYONEL FEININGER

    Exposición LYONEL FEININGER
    Fundación Juan March, Madrid
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    Luis Pita - Expo Lyonel Feininger

    Probablemente esta sea la primera expo dedicada en España a este artista, pintor, grabador e ilustrador nacido en 1871 en América del Norte, criado en Alemania donde llegó a ser profesor de la Bauhaus, purgado con motivo de la infame exposición nazi de “arte degenerado” y exiliado más tarde en América, donde volvió como un extranjero.

    Una vida azarosa y seguramente llena de interesantes matices que no se traslucen en su obra, reposada, ingenua a veces, —y siempre con un ojo puesto en la realidad de los paisajes urbanos, marítimos o humanos— a pesar de que en su evolución abrazó el cubismo y luego se dejó influir por el expresionismo alemán, de cuya simbiosis nace su estilo particular y único. Coleguita de Kandinski y Klee, más influenciado por este último, crea una obra amable, decorativa, ingeniosa y sugerente, cargada de una poesía muy poco común: La del artista observador de las luces, las sombras y las líneas imaginarias que hacen que la naturaleza componga tan bien.


    Un descubrimiento (necesario) para los artistas españoles.

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  • Michael Andrews & Gary Jules | Mad World (2001)

    Canción compuesta por Tears for Fears en 1982, que tuvo una segunda vida veinte años después en esta preciosa versión —realizada por Michael Andrews y cantada por Gary Jules— que formó parte de la banda sonora de «Donnie Darko» esa película, bella e inclasificable, que ha pasado a la estantería de las pelis de culto para los que amamos la ficción especulativa.

    (Este video, dirigido por Michael Gondry, no es metraje de la peli)

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  • HENRY MILLER lo dijo así…

    «El artista pertenece a la raíz X de la raza humana; es el microbio espiritual, por decirlo así, que se transmite de una raíz de la raza a otra. El infortunio no lo aplasta, porque no forma parte del orden de cosas físico, racial. Su aparición coincide siempre con la catástrofe y la disolución; es el ser cíclico que vive en el epiciclo. La experiencia que adquiere nunca la usa para fines personales; está al servicio del objetivo más amplio al que va engranado. No se le escapa nada, por insignificante que sea. Si se ve obligado a interrumpir durante veinticinco años la lectura de un libro, puede proseguir a partir de la página que quedó, como si nada hubiera ocurrido en el intervalo. Todo lo que ocurre en el intervalo, que es la “vida” para la mayoría de la gente, es una mera interrupción en su avance. La eternidad de su obra, cuando se expresa, es un mero reflejo del automatismo de la vida en que se ve obligado a permanecer aletargado, un durmiente en la espalda del sueño, en espera de la señal que anuncie el momento del nacimiento. Esa es la cuestión importante, y eso siempre estuvo claro para mí, aun cuando lo negaba. La insatisfacción que le impele a uno de una palabra a otra, de una creación a otra, es simplemente una protesta contra la futilidad del aplazamiento. Cuando más despierto llega uno a estar, cuanto más se vuelve un microbio artístico, menos deseo tiene de nada. Completamente despierto, todo es justo y no hay necesidad de salir del trance. La acción, tal como se expresa en la creación de una obra de arte, es una concesión al principio automático de la muerte»
    (Trópico de Capricornio. 1938)
  • Miles Davis & John Coltrane | Olympia Theatre, Paris (March 21, 1960)

    Extraordinaria grabación en directo (con sonido excelente) de la que probablemente sea una de las cimas del jazz moderno. Un par de genios frente a frente en su momento más dulce.

    Estas son las últimas horas que pasó San John Coltrane en la banda de Miles, que era desde hacía algún tiempo su boss, después de haber participado en maravillas de la talla de “Kind of Blue” o “Milestones” como obediente saxofonista de Davis… pero San John ya había publicado en solitario “Giant Steps” y estaba un poco cansado de tanta armonía y tanta versión de standard (y eso se nota en esta grabación, en la que “boicotea” con sus solos incandescentes varias veces a la sección rítimica de Miles). Apenas unos meses después de esta grabación, casi nada más salir de la banda del maestro, San John Coltrane formó su primer cuarteto y lo estrenó grabando ni más ni menos que ese tesoro eterno que es el disco “My Favorite Things”…

    Esta actuación es un regalo de 1 hora y 25 min., recién llegado a través del túnel del tiempo.

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  • Algunas cosas que dijo Boltanski en su conferencia en Madrid

    En la conferencia que dió en la Fundación El Instante, ayer en Madrid, Christian Boltanski dijo varias cosas que me impresionaron y que se han quedado en mi memoria.
    La primera es que su arte es efímero como los templos japoneses, que se demuelen y reconstruyen cada veinte años, porque a los japoneses lo que les importa conservar de estos templos milenarios es la esencia, no la materia de la que están hechos, que solo es una representación de dicha esencia.
    Del mismo modo actúa él con sus obras que, cuando una exposición termina, los objetos con los que ha sido hecha son destruidos, o reciclados, en su inmensa mayoría.
    Igual cuando una obra suya viaja a otro país, en realidad lo que viaja es la idea de la pieza, que es lo que se conserva de ella, y no la pieza en sí porque lo que ve la gente en ese otro país es una recreación de la idea original que ha sido reconstruida en el sitio a donde se supone que ha viajado.
    De este modo, según sus palabras, cuando él haya muerto y una obra suya se exponga habrá que firmarla como «Una idea de CB realizada por X» debiendo ponerse ahí el nombre del artista que la lleve a cabo.
     
    En relación con esto dijo que él piensa que los museos son el equivalente a las catedrales antiguas, que se construían alrededor de la reliquia de un santo. Se llevaban ahí unos fragmentos del cuerpo del santo, unos huesecitos, y la catedral se hacía para que la gente peregrinara a ver y tocar esos huesecitos. Como consecuencia de esto la ciudad se enriquecía y cobraba fama. Y añadió «Del mismo modo que ha pasado en Bilbao recientemente. Que llevaron ahí unos huesecitos, construyeron a su alrededor una gran catedral y ahora la ciudad es mucho más rica y, además, famosa en el mundo entero».
     
    Y para subrayar esta idea añadió, «Los cuadros de Van Gogh, por ejemplo, serían muy fáciles de copiar y que todo el mundo pudiera disfrutar de sus ideas, de su colorido y de su estilo, y hacer museos de Van Gogh en distintas partes del mundo, sin embargo, no es así, eso no vale. Hay que viajar a Amsterdam, hacer colas infinitas para estar apenas unos segundos delante de cada uno de sus cuadros, porque son los que él pintó, creandose con este gesto una equivalencia exacta a las antiguas peregrinaciones a los lugares sagrados».
     
    En referencia a los archivos de imágenes antiguas con los que habitualmente trabaja señaló que hoy en día todo es mucho más fácil con internet y los ordenadores, pero que la superpoblación de imágenes, del archivo infinito que ha terminado siendo la red, era también la muerte del archivo.
     
    Ya casi al final de su amena charla, habló del método de crear que él como artista había seguido toda su vida. Que este había sido, esencialmente, la constancia. Lo que no quería decir que uno no viera la tele o fuera al cine pero él pensaba que el artista siempre debía de estar alerta, porque de ese reposo o de ese entretenimiento podía surgir la chispa creadora.
     
    Y el término que utilizó, que me pareció trementadamente clarificador, fue que el artista NO DEBE DISTRAERSE nunca.
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  • Christian Boltanski en Madrid (24|02|2017)

    El día de ayer algunos privilegiados tuvimos la suerte de escuchar una inspiradora conferencia de Boltanski en Madrid, un lujo difícilmente repetible.

    Fue en la Fundación El Instante, donde está expuesta su instalación «Les Registres du Grand-Hornu».

    Luis Pita | Christian Boltanski en Madrid (04) 24|02|2017

    Luis Pita | Christian Boltanski en Madrid (24|02|2017)

  • Aphex Twin | SELECTED AMBIENT WORKS. VOLUME II (1994)

    Aphex Twin | SELECTED AMBIENT WORKS. VOLUME II (1994)
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    En estos días estoy descubriendo la discografía del irlandés Aphex Twin, sin duda uno de los artistas más interesantes y prolíficos de la electrónica actual. Aquí os dejo esta pequeña perla, de casi 9 minutos, de uno de sus discos más intimos.

  • Expo FRANCIS BACON: LA CUESTIÓN DEL DIBUJO

    Expo FRANCIS BACON: LA CUESTIÓN DEL DIBUJO
    Círculo de Bellas Artes, Madrid (hasta el 21 de mayo)
    Precio: 4 €

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    Muy recomendable para los interesados en las artes plásticas esta expo recién inaugurada que descubre esta inédita —y hasta ahora desconocida— faceta de dibujante del maestro de la deformidad.

    Expo FRANCIS BACON: LA CUESTIÓN DEL DIBUJO

    Expo FRANCIS BACON: LA CUESTIÓN DEL DIBUJO (Madrid. Febrero 2017)

     

  • Expo FICCIONES Y TERRITORIOS | Centro de Arte Reina Sofía

    Expo FICCIONES Y TERRITORIOS (Recientes adquisiones)
    Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía | Madrid
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    Expo FICCIONES Y TERRITORIOS (Recientes adquisiones) Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía | Madrid

    Zoe Leonard | Expo FICCIONES Y TERRITORIOS | Centro de Arte Reina Sofía | Madrid

    Aún echándose (mucho) de menos la pintura y la escultura (!) contemporánea en esta expo de recientes adquisiones hay sitio, y lugar, para disfrutar y sorprendenderse. Como la sala nº 1 (de la que os traigo esta foto), con una increíble serie de 412 fotografías de tiendas realizadas en distintos países del mundo por Zoe Leonard, que hace que merezca la pena darse una vuelta por Atocha.

  • György Ligeti | Poema sinfónico para 100 Metrónomos (1962)

    Comienza en en el minuto 1:20 y termina en el 7:07.
    Seis minutitos de lluvia torrencial. (Puro ritmo o puro metrónomo, según se mire)

  • Música sin ritmo | Sobre algunas músicas contemporáneas

    Me pide el amigo JLG, del FB, que le diga mi opinión sobre si se puede considerar música lo que no tiene ritmo. Complicada labor para alguien que no es más que un aficionado, sin embargo lo voy a intentar.

    La música más primitiva era el tam-tam y era puro ritmo (incluso hay un video de un arqueólogo circulando por la red que ha hecho un xilófono de piedra, que habría que llamar petreófono, con el que saca sonidos realmente interesantes). Ahí empezó todo, nada de armonía y mucho ritmo.

    La cosa evoluciona cuando se taladran unas cañas, se sopla por un extremo y sale un sonido fluido, como el viento entre las ramas, con el que se organizan sonidos que podríamos llamar armónicos y con eso —y unas arpas con mínimas cajas de resonancia— se van a apañando hasta más allá de la cultura helenística.
    Luego —en Occidente al menos— se produce la hegemonía de lo que se llamó música sacra, sobre todo vocal y encerradita en los templos, en la que los instrumentos eran meros telones de fondo para los salmos entonados con los ojos en blanco. La voz humana siguiendo una pauta escrita previamente. Es el triunfo definitivo de la armonía. El tambor sólo lo tocaban los pobres y los ejércitos cuando marchaban por los innumerables campos de batalla que se prolongaron hasta las puertas de Renacimiento en el que parece que ya hay laúdes con finas sonoridades, vihuelas de muchas cuerdas y otros instrumentos altamente refinados y ya está casi todo dicho —al menos en Occidente —.

    Al margen de la música popular, voz, guitarra y percusión, que seguía llenando las tabernas y los cruces de caminos, me da la impresión que son los ingleses en su Renacimiento, a mediados del 1500 aproximadamente, la época de Elisabeth I, con un compositor tan lúcido como John Dowland, los que empiezan a considerar la música como algo refinado y digno de estar en las cortes y los salones —y no solo en las iglesias y los conventos—, los compositores son subvencionados para trabajar al servicio de los nobles y surge la música culta y privada, probablemente en 1600 con Purcell y sus congéneres (mientras Vivaldi y Bach en el continente están poniendo todo patas arriba), después ya viene Handel y su “Música Acuática” a principios de 1700 y, entre unas cosas y otras, queda el camino sembrado para una música al servicio de cualquiera que pueda hacerse con una partitura y tocar mínimamente un instrumento.

    Para el inicio del 1800 ya se había inventado el metrónomo como lo conocemos hoy en día y la mayoría de los nombres que llenan las enciclopedias musicales ya habían nacido, dado su aporte a este edificio monumental y muerto con más o menos fortuna.

    En qué poquito tiempo ha pasado todo, ¿verdad?

    Desde que todo era ritmo en la prehistoria, pasando por cuando se crea la armonía y llegando hasta ahora, a estos tiempos extraños en los que se dice que es posible que la ausencia de alguno de estos factores no afecte sustancialmente para que siga habiendo música.

    Todo esto para decir que yo pienso que sí es posible que haya música sin ritmo, simplemente por el hecho de que los tiempos y las denominaciones que fijan las ortodoxias pasan, como pasó el Imperio Romano.

    Valgan como ejemplos algunas de las músicas compuestas por Brian Eno (últimamente creando música generativa, creada con ayuda de un programa informático y que al escucharse en dicho programa, usando las pautas que generó el compositor, suena cada vez distinta), de grupos de experimentación sonora —con décadas de trabajo a sus espaldas y muchos discos grabados— como Stars of The Lid con su música “drone” (es decir pura electrónica, sin percusión, sin bajos rítmicos ni instrumentos solistas o voces que destaquen. Un todo continuo simple, mecánico e hipnótico alejado de toda consideración musical en el sentido convencional, sin embargo dotado de un sentido armónico que lo transforma en un paisaje de fondo, grato y sugestivamente creativo), o el compositor Max Richter (con gran parte de su obra editada en el sello de música “clásica”, Deutsche Grammophon) con composiciones como “Moth-like stars” o “Space 26”, ambas de su álbum “Sleep”, basadas únicamente en pulsiones electrónicas para crear un paisaje sonoro, piezas que, desde luego, se salen del parámetro canónico, puesto que no responden a la esclavitud métrica marcada por el metrónomo. Valgan estos tres ejemplos, entre otros muchísimos artistas sonoros que están investigando (y creando) música carente de ritmo, al menos como se entiende en el sentido convencional.

    Hay que mirar (y escuchar) hacia adelante. Siempre hacia adelante.

    Recordemos qué ocurrió en el s.XIX con la pintura Impresionista (hoy considerada por todos los modernos como un arte burgués y decadente) que, cuando comenzó a abrirse paso y tener visibilidad, los académicos la consideraron una aberración, diciendo que esos pintores no se podían considerar artistas sino salvajes ignorantes que manchaban lienzos.
    No vayamos a caer en los mismos errores tan solo por creer que lo que conocemos es lo único bueno y lo que merece ser aceptado, ya que estaríamos cayendo en actitudes que nos avergüenzan en otros y que nos producen risa. Como en «En busca del tiempo perdido» de Proust, el grito en el cielo que lanzan los Verdurin cuando ven por primera vez un cuadro Impresionista y que, cuando dicho movimiento se había consagrado, pocos años después, alardeaban de ser coleccionistas de cuadros de este estilo de pintura incluso antes de que este existiera.
    Los ejemplos que puedo poner con respecto al paralelismo de la música con las artes plásticas son infinitos, porque es más mi terreno, y que empiezan aproximadamente al inicio de los tiempos. ¿Cuántas críticas tuvo que soportar El Greco y sus cielos verdes? ¿Cuántos desplantes Goya por su populismo, chabacano a los ojos de los aristócratas?. A Corot los académicos lo consideraban un pintor impresentable, acusándolo de pintar a las modelos con los pies sucios (por su afición a los tonos grises y tierra), Dalí directamente fue expulsado de Bellas Artes de Madrid por descalificar a un tribunal de profesores, eso por no hablar de la vida de mierda de artistas considerados genios hoy en día, como Modigliani o Vincent…

    Igual que cuando apareció el Cubismo, ya casi en s. XX, que ocurrió otra vez ídem de ídem y, sin irnos tan allá, opiniones como las que escuchas cualquier día que estás haciendo una visita a las salas de la cuarta planta del Museo Reina Sofía, ante los cuadros de Joan Miró (¡todavía a día de hoy!) tienes que oír rebuznos del calibre de: “¡Esto mi nieto lo pinta mejor!”. Incluso tratándose de un artista español inmortal, ascendido al Olimpo del arte en el mundo entero y viene un señor, aficionado a la pintura realista (o probablemente no aficionado a ninguna pintura), que se permite opinar de este modo porque, a su manera, lo considera “poco canónico” solo por el hecho de que “no se sabe qué es eso que está pintado en el cuadro” o, todavía más peregrinamente, ignora “lo que el pintor quiso decir”. Ideas que nos retraen el pleistoceno de la cultura occidental, por tanto no pienso discutir con nadie en términos de música canónica —cargados como vienen de argumentos de hace quinientos años como ritmo, proporcionalidad y cadencia— porque me están demostrando que su cultura de música clásica se limita a las colecciones por fascículos que edita Sarpe Ediciones, colecciones en las que todavía no aparece un genio de la magnitud monumental de Erik Satie, porque todavía lo consideran demasiado moderno.

    Eso sí que es demasiado para mí.

    A los jóvenes que quieran iniciarse en la música hay que decirles que no hagan caso de nadie, que disfruten de lo que hace gozar sus oídos (y a la mayoría de hecho no hay que decírselo, que ya lo hacen por su propia cuenta y riesgo) y que si, además de gustarles la música se sienten con capacidad para interpretarla, lo pongan en práctica y lo experimenten, precisamente ahora que tienen innumerables herramientas que nosotros ni siquiera soñábamos con tener.

    Espero no haber hecho demasiadas disgresiones y haber respondido, al menos en parte, a la pregunta.

    Un saludo.

    Luis